Orígenes de la Feria de Sevilla

Una de las grandes fiestas de nuestra ciudad es la Feria de Abril que, además de su fama e importancia, tiene unos orígenes que pueden pasar desapercibidos. Lo primero que llama la atención es su autoría, y es que, pese a ser ya en el siglo XIII cuando el Rey Alfonso X otorgara el permiso para la celebración en la ciudad de dos ferias anuales, no es hasta el 1846 cuando un catalán (Narciso Bonaplata) y un vasco (José María Ibarra) tuvieran la iniciativa de recuperar una feria anual con una duración de tres días, concretamente, los días 18, 19 y 20 de abril.

La mala situación económica por la que pasaba la ciudad en 1842 como resultado de una desamortización, junto a un huracán que dejó gran parte de la ciudad devastada, fueron dos de los grandes causantes de la creación de esta fiesta para recuperar la “normalidad” de la ciudad tanto a niveles económicos como sociales. El carácter mercantil quedaba reflejado en sus espacios reservados a los corrales destinados al ganado así como espacios donde los tratantes llevaban a cabo sus ejercicios comerciales, en suma, actividades destinadas a la recuperación económica de la ciudad.

Al final se concretó (de la mano de Isabel II y el Pleno del Municipio) que las fechas para celebrar las ferias serían los días 18, 19 y 20 de manera que no coincidiese con la de Carmona. De esta forma, llegaríamos al 18 de abril de 1847, día en el que nace la primera Feria de Abril (tal y como la conocemos hoy día). El carácter mercantil con el que nació se fue convirtiendo en uno más festivo caracterizado por espacios donde descansar y beber copas de manzanilla. Dado el gran número de personas que visitaban la Feria, en 1973 su emplazamiento (Prado de San Sebastián) tuvo que ser trasladado a su ubicación actual (recinto ferial del barrio de Los Remedios).

Orígenes del traje de gitana o flamenca

Este traje hunde sus raíces en los siglos XIX y XX siendo conocidos a lo largo de los años como “traje de gitana”, “traje de guitarra”, “traje de sevillana” o “traje de flamenca”. Su origen sevillano ha contribuido a que se convierta en un elemento para identificar la cultura andaluza.

El traje, ahora relacionado con la feria o el flamenco, en sus orígenes era utilizado por las campesinas o las gitanas como ropa de trabajo. Con el paso de los años, ese carácter humilde de esta vestimenta fue evolucionando hacía uno más refinado como consecuencia del empleo que empezó a darle las señoras de la alta sociedad. Lo que en un principio empezó siendo una bata, y unos pocos volantes, con la exposición universal de 1929 esta vestimenta se acabó convirtiendo en traje oficial para acudir a la feria.

Ese mismo año, en Sevilla, con motivo de la “Exposición Iberoamericana de 1929”, el traje empieza a ser utilizado en un acontecimiento tan importante como éste para representar a la alta sociedad y es tal su éxito que éste (traje) se extiende por todo el mundo y se convierte en un icono de la moda. Un traje y una moda que han ido evolucionando a lo largo de los años con el objetivo de estilizar y resaltar la figura femenina en contextos tan señalados como la Feria de Abril, el flamenco o la moda en general.